El nacimiento de Victoria (Parte 2)

Los minutos pasaban y yo pensaba en las cosas que tenía que hacer me ponía a bailar, a mover la cadera, a apretujar a mi esposo y el me abrazaba queriendo calmar esos dolores queriendo tener a su bebé en brazos todo indicaba un parto humanizado, pero que dolores!! Aún con mi pelota de yoga y las respiraciones adecuadas minoraban el dolor, después de 7 horas, de haber roto la fuente (membranas) mi doctor dijo, que tendríamos que proceder a una cesárea, “La bebé no está bajando por el canal” tienes muy poca dilatación”

Los dolores para las 9:00 Pm habían aumentado considerablemente pero la pequeñita no podía bajar, mi esposo y yo nos volteamos a ver y dije; está bien lo que tenga que ser, dios es sabio, y no me aferraré a algo, mi único deseo es que mi bebé este bien, sana y salva.

Así que, procedieron a llevarme al quirófano, yo algo nerviosa pero los dolores de las contracciones seguían y seguían, y justo después de esos dolores mi cuerpo estaba todo relajado, veía a varios doctores incluyendo mi ginecólogo, diciéndome si deseaba música, yo tranquila respondía que si, mi esposo sentado justo a un costado de mi cabeza y el mismo pediatra que recibió a Emiliano recibiría a Isa, los doctores hacían su trabajo y en menos de 5 minutos escuche un “ya está aquí”

Inmediatamente por debajo de las sabanas azules colocaron a mi niña sobre mi pecho aún con el cordón umbilical conectándonos éramos una, las lágrimas llegaron para decirle con una voz de amor “Bienvenida al mundo Isa” su papá por otro lado esperaba para poder cortar el cordón y con mucha ilusión sobre mi pecho el pediatra revisaba sus signos vitales y procedía a limpiar su boquita, en mi interior algo se activaba ya estaba completa, me sentía segura, acompañada. Una enfermera me ayudaba a colocar a mi bebé pegada a mi seno, teníamos este contacto piel a piel y el primer contacto con el pecho.

Durante mi estancia en el quirófano, el doctor nos dijo el motivo por el cual mi bebé no lograba bajar por el canal de parto y le estaba siendo muy difícil empujar y el motivo fue (tratarte de explicarlo) que en lugar de que su cabeza empujara, era su nariz y su frente, cómo estaba acomodada, por eso no dilataba, y si esperábamos podíamos lastimar a la bebé con mis huesos del puvis, entonces realmente todo tiene un motivo, y gracias a dios se dio de la mejor manera.

Después de unos minutos procedieron a cambiarla y colocarle una ropita, para posteriormente quedarse en brazos de papá, mientras le daban fin a mi cirugía, en el momento que terminaron me dijeron que me pasarían a recuperación; en ese momento recordé cuando Emi nació, y el estar durante horas (la verdad no tengo idea de cuánto tiempo fue exactamente) pero fue mucho tiempo yo sola en una sala de recuperación y solo escuchaba llorar a un bebé, mi paciencia e incertidumbre no podían más de solo estar pensando cómo estaba mi bebé, sin embargo en esta ocasión al pasarme a sala de recuperación inmediatamente colocaron a mi pequeña Isabel en mis brazos y la compañía de una enfermera pro lactancia acompaño cada momento de esa estancia.

Pasaron unos minutos, y me pasaron a la habitación donde haríamos una estancia compartida, nada de que nos llevamos a su bebé eso no, así que estuvimos desde la primera noche con Nuestra Victoria pegadita todo el tiempo al pecho de mamá.

Así llego, así comprobé una vez más que mi cuerpo es tan poderoso, y excepcional, Dios y mi familia conmigo.

Ahora sí somos una familia de 4, estamos completos 💕

Más adelante les platicaré sobre los famosos 40 días de post parto y la travesía, mi reto en la lactancia

Bendiciones hoy y siempre

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